EL ANHELO DE QUE EXISTAN OTRAS VIDAS DEBE SERVIRNOS PARA ENTENDER QUE ÉSTA ES UN ESCALÓN SIN EL CUAL NO SE PUEDE SEGUIR SUBIENDO

Historias-¿Cuándo se va a acabar este caprichoso invierno, que nos inunda a cada rato con sus depresiones tropicales, que siempre vienen de la mano con el miedo a dormirse y con el terror a despertar?El que expresaba tal inquietud era un hombre de mediana edad, que venía de experimentar muchos azares de supervivencia, sobre todo en el área laboral, y que ahora estaba queriendo iniciar un período de certezas existenciales, en todos los ámbitos de su propia vida.Como si hubiera hecho un llamamiento subliminal, en ese justo instante se fueron apagando todas las luces del entorno y la lluvia se intensificó. Él sonrió y ató cabos, con espontáneo entusiasmo:-¡Gracias, Naturaleza climática, porque ahora ya sé que me escuchas y me vas entendiendo!Así se durmió, mucho más tranquilo sobre todo en sus más hondos adentros.Al despertar, ya avanzada la mañana, tuvo que ir al instante a entrecerrar la cortina de la ventana, porque el sol lo invadía todo.-¿Dónde estás, invierno? Sé que andás por ahí, pero sos experto en jugarnos la vuelta. Y el sol es tu cómplice favorito.No había acabado de decirlo cuando volvieron de súbito los nubarrones. Y unos segundos después empezaron a caer las primeras gotas.-Te estoy hablando en serio, clima burlón.Esa noche era la primera vez que dormía solo en mucho tiempo. Desde que su relación con Amanda entró en fase de alejamiento, todo empezó a cambiar de veras para él, y el primer escenario del cambio fue la cama que los cobijaba noche tras noche, sin que hubiera ni un solo día de excepción.Se extendió en la cama como si lo hiciera en un espacio desierto, y se quedó silencioso como si estuviera castigado. Entonces empezó a pensar; y en cuanto lo hizo, el sueño pareció emerger de su hondura subconsciente, instalándosele en el lado que le correspondía a Amanda por tradición de pareja.Y en ese mismo momento, el sueño emprendió su tarea nocturna.-¿Quieres perder de vista anímicamente a Amanda, verdad? -le preguntó esa voz que estaba dentro de él, siempre vigilándolo.Él no tuvo necesidad de responder. Su gesto fue suficientemente elocuente.-Pues si es así basta con que te acerques a ella, para ver cuál es su opinión.Así lo hizo, y para su sorpresa, Amanda fue del todo imprecisa en su respuesta.¿Entonces? ¿Se podría intentar de nuevo? Lo intentaron, y nada.-¡Voy a olvidar, voy a olvidar, voy a olvidar! -se dijo él, seguro de que aquella sencilla prueba le había dado la pauta.Después, Amanda lo buscó, pero ya él estaba curado de...

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