Cuaresma: perdonar

Rutilio SilvestriColumnista de LA PRENSA GRÁFICADurante una de sus homilías, el Papa Francisco animó a imitar en la Cuaresma la misericordia del Padre Celestial, para no juzgar a los otros, no condenar y perdonar.En el Evangelio de San Lucas Jesús indica la importancia de ser compasivos: Jesús exhorta a no juzgar, a no condenar y a perdonar. Juzgar es un mal hábito que tenemos que evitar siempre.Es un hábito que se mete en nuestras vidas incluso sin que nos demos cuenta. Pensemos cuántas veces al día tendemos a juzgar, pero no debemos hacerlo, solo Dios es el que juzga.Hemos de perdonar, aunque a veces nos resulte bastante difícil, porque nuestras acciones las ve Dios.La generosidad permite renunciar a la murmuración, al chismorreo, con el cual juzgamos y condenamos continuamente y difícilmente perdonamos.Por eso hemos de ser generosos al dar. El Señor nos enseña: dad y se os dará. No seamos miserables; seamos generosos al dar a los pobres, y también a quienes necesitan muchas cosas: dar consejos, dar sonrisas a las personas. Siempre demos.El Señor es muy generoso con nosotros: nosotros damos uno y Él siempre nos da cien.Es necesario destacar la importancia de ser generoso con la limosna; pero no podemos dar solo la limosna material, sino también la limosna espiritual: tener el tiempo con algún necesitado, visitar a una persona enferma, sonreír.Pero es necesario también tener muy presentes las palabras del Santo Evangelio: "Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el regazo de...

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