Endometriosis,

Verónica MartínezDesde su primera menstruación, Fátima Vásquez recuerda episodios de sangrado y dolor intenso que la obligaban a paralizar su día a día. Los médicos le aseguraban que lo que ella sentía "era normal". Fue hasta después de 10 años de innumerables consultas y visitas a hospitales que llegó el diagnóstico: tenía endometriosis.Fátima tiene 38 años y es parte de la Asociación de Mujeres con Endometriosis en El Salvador, una organización fundada hace dos años y que trabaja en visibilizar este padecimiento, donde en la parte exterior del útero crece un tejido similar al que se encuentra en la mucosa interior del mismo (el endometrio), lo que causa dolor intenso en la pelvis.Por muchos años, ella sospechó que esos dolores incapacitantes se debían a endometriosis. La experiencia de mujeres cercanas y los síntomas se lo decían. Pero en las múltiples consultas que tuvo hasta lograr su diagnóstico en 2019, los médicos no le prestaron atención. "Lo que usted tiene es colon irritable, por eso se le va a inflamar más y le va a doler más. Pero es normal", es la frase que, afirma, escuchaba todos los meses.El dolor no le permitía ir a su trabajo y recurría a las consultas para que al menos le dieran una incapacidad por tres días, relata. "Me ponían suero, me ponían medicamentos, me mandaban a la casa y me daban dos o tres días de incapacidad, pero siempre fue por colitis o por colon irritable", explica. Durante más de 10 años, soportó vómitos, dolores agudos, "como si fueran cuchilladas, como si a uno le estuvieran estirando los órganos", dice.Durante todo ese tiempo sin diagnóstico, la condición de Fátima empeoró y ocurrió lo que expertos consideran poco probable: la endometriosis se extendió a otros órganos. Cuando hace cuatro años su doctora la sometió a una cirugía laparoscópica para determinar si era endometriosis, y le confirmó que, efectivamente, ese era su padecimiento, el tejido endometrial ya se había adherido al ombligo. La única alternativa era removerlo, "porque ya por dentro era una masa bien grande", explica Fátima. "Así como me fueron llevando por más de 10 años, me empeoré; porque si me hubieran dado un tratamiento, yo sé que eso se hubiera frenado un poco", agrega.Tras la cirugía, Fátima sintió una mejoría. Su doctora le recetó anticonceptivos para los síntomas, porque no existe cura. Pero no funcionaron en su organismo y tuvieron que darle un tratamiento que básicamente era una "menopausia inducida", afirma. Cada cierto tiempo tenía que...

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