Es de bien nacidos ser agradecidos

Roberto Montoya ArgüelloMédico, colaborador de LA PRENSA GRÁFICASan Miguel, la cálida ciudad del oriente de nuestro país, alberga instituciones de gran valor académico, cultural, social y comercial que se han acrecentado en número y calidad para el desarrollo sostenido de esa bella metrópolis, cuna de hombres y mujeres ilustres que han dejado huellas positivas en ese crecimiento sostenido y pujante.Entre estos grandes hombres se encuentra el Dr. Pedro Fausto Arieta Vega, rector de la UNIVO, quien con humildad y esfuerzo ha concretado sus sueños de empuje y avance en distintos campos de la vida cívica, entre los que se cuenta el deseo de dotar a la zona oriental de una universidad que favoreciera la formación de profesionales de calidad para servir a la zona y al país en general.La Universidad de Oriente (UNIVO) recién conmemoró su cuadragésimo segundo año de fundación y dedicación a la excelencia académica. Cuarenta y dos años se dice fácil, pero conlleva días de sacrificio profesional y familiar sumado a noches de oraciones pidiendo guía e inspiración a Dios. Con su tesón y empuje inagotables fue concretando ese grandioso sueño de tener una universidad en el oriente de nuestro querido El Salvador. Los méritos del Dr. Arieta han sido reconocidos de diversas maneras y no es mi intención mencionarlos todos.Debo reconocer que no conocía la Ciudad Universitaria de la UNIVO y recientemente tuve la oportunidad de llegar a ella quedando verdaderamente impresionado de la infraestructura que posee. Atiende un claustro de profesores de primer nivel. Sus alumnos tienen mucha urbanidad que unida a la calidez reconocida en los...

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