El gran ausente

William GonzálezLa única forma de asegurar logros y alcanzar otros más sustanciales es a través del fortalecimiento de las instituciones democráticas, no de su erosión.No es nada popular decirlo pero El Salvador ha experimentado importantes transformaciones económicas y sociales en los últimos 30 años. Si bien los gobiernos, tanto de ARENA como del FMLN, suman incontables casos de corrupción de todo tamaño y complejidad, también durante esos gobiernos la vida de muchos salvadoreños mejoró. Ese proceso ha sido posible gracias a nuestra institucionalidad democrática, que siendo débil, frágil y bajo constantes presiones, se ha articulado, en términos macro, para beneficio de los ciudadanos. Esa infraestructura se encuentra bajo las presiones más intensas desde la Firma de los Acuerdos de Paz y está deliberando una ardua batalla a la sombra de la ausencia del actor más importante: la ciudadanía.No es contradictorio exigir la judicialización de los casos de corrupción de los últimos siete gobiernos y reconocer los avances en calidad de vida liderados por esas mismas administraciones. Según datos de la CEPAL, de 2000 a 2018 la población en condición de pobreza se redujo del 49.1% al 34.5 %, la pobreza extrema se redujo del 17.5 % al 7.6 % y el índice de Gini, como medida de desigualdad en la distribución del ingreso, se redujo del 0.509 al 0.405. Es claro que estos avances son insuficientes y que tenemos grandes deudas con la salud, educación y acceso a oportunidades de todos los sectores, pero la única forma de asegurar esos logros y alcanzar otros más sustanciales es a través del fortalecimiento de las instituciones democráticas, no de su erosión.Cada uno de los millones de dólares contribuidos por los ciudadanos que se han perdido en tantos casos de corrupción nos cuentan una historia de ausencia y de "inocencia política": el mayor error que la ciudadanía puede cometer es darle la espalda a sus representantes una vez pasan las elecciones confiando ciegamente en que responderán a los intereses de quienes los...

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