Libros

Cristian VillaltaGerente editorial de Grupo LPGSupongo que no hay ediciones de la Constitución en la nueva Biblioteca Nacional; entiendo que en el ala de ficción hay cosas más interesantes, Tolkien, Rowling, seguramente algunas letritas de Stan Lee, y que ese título no cupo. Y no es incordio con jota, es sólo que podemos convenir que el objetivo de la inversión pública que dará mantenimiento a la donación china no puede ser el de incentivar el pensamiento crítico sino el de ofrecer entretenimiento a jóvenes y niños. Cualquier otra inspiración contrariaría los vientos que soplan en El Salvador.Alguien dirá que la magia de la literatura es conseguir ambas cosas de un solo tiro, llevar a la imaginación por nuevos caminos y a la vez construir criterio, asertividad, cultivar la inteligencia. Ese alguien no se equivocaría porque la palabra hablada puede encender emociones, pero el mejor modo de que el discurso permee de modo indeleble es a través de la escritura. Y pocos modos hay de sembrar ideas, dudas y curiosidad desde la formación misma de la personalidad que a través del texto.En El Salvador hemos contado con verdaderos transgresores, desde la subversión lingüística del "puesiesque un gutute morichenambre cornoritotingo" que escribiera Salarrué hasta la poesía rebelde de Roque Dalton; pero hay un denominador común entre las y los más prominentes: sin excepción nuestros más importantes escritores se refirieron, describieron, naturalizaron o criticaron la pobreza, lo de humanidad que todavía es posible pese a vivir rodeado de ella y la injusticia y exclusión que la hacen posible y que la perpetúan.¿Entonces desde Miguel Álvarez Castro hasta Claudia Hernández, doscientos años de literatura nacional han sido mayoritariamente de denuncia? Claro que no, no habría nación que lo soporte, pero como tema, como sujeto o como contexto, la violencia derivada de la pobreza ha estado ahí, latente, protagónica en clave dramática, en otras abordada desde el cinismo, tan salvadoreña como la tortilla, palpable, casi un olor, un sabor. ¿De qué otro modo podía ser tratándose de esos espíritus tan particulares? Quien escribe anda por la vida con un diapasón por corazón y...

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