EL MISTERIO NOS SIGUE LOS PASOS DISFRAZÁNDOSE CON CUALQUIER TRAJE QUE ENCUENTRA A LA MANO EN EL CURSO DEL CAMINO

HistoriasHabía nacido en un cantón extraviado y en un caserío de ranchos de paja dentro de ese cantón. Era, pues, un campesino en el más exacto sentido del término, y nunca tuvo muy en claro lo que lo impulsó a pasar a los entornos suburbanos y luego a los espacios completamente urbanizados. Recordaba, eso sí, que sus padres, dos agricultores en pequeño, un día de tantos tomaron los bártulos y se fueron del rancho con sus hijos.Uno de esos hijos era él, un cipotillo que, sin saberse de dónde, había salido de pelo claro y de tez casi transparente.Pusieron a los niños a estudiar en una escuelita del nuevo cantón, y él, el Chele, fue desde el principio el mas aventajado de su clase.Los padres se ubicaron, laboralmente hablando, él como encargado de jardín y ella como trabajadora de adentro. De ahí en adelante todo siguió su curso esperado. Y el Chele sacó el bachillerato en el Instituto Nacional más cercano, y luego, haciendo grandes esfuerzos para mantenerse, ingresó a sus estudios universitarios. Así llegó a doctorarse en Derecho.-Doctor, qué linda su casa. Qué bello jardín. Ya quisiera yo tener uno así.Usted es hombre de ciudad, y mire el sentido de Naturaleza que tiene.-¿Y usted por qué no se anima? En la vida, el que quiere, puede. Míreme a mí.Ella lo miró, y de aquella mirada cruzada surgió el futuro.-¿Su nombre, por favor?-Aurora del Verano.-¿Es una broma?-No, señor, ese es mi nombre, aunque le parezca raro.-Disculpe -dijo él, sonriendo-, pero es que yo nunca había oído ese apellido.¿Para qué soy útil, señora?-Pues si usted no lo sabe, menos voy a saberlo yo.Ambos se rieron, mirándose por primera vez a los ojos. Y él, entonces, le dio un documento debidamente autenticado. Era por lo que ella había llegado hasta ventanilla. Ella lo recibió y no pudo evitar el comentario:-Ah, entonces usted ya sabía quién era yo. ¿Para que todo ese teatro?-Pues porque tanto usted como yo pertenecemos al teatro. Artistas en vivo, ¿verdad? Y por cierto hoy por la noche voy a ir a ver la obra que está usted protagonizando. Mire, aquí tengo el tiquete.Ella tomó la pequeña pieza de cartón. La acarició, como si fuera parte suya.Se la devolvió, y fue como si le entregara un trocito de sí misma.Cuando el telón se cerró luego de la ovación final, él apareció en el escenario junto a ella. Se abrazaron, aspirando por primera vez los mutuos aromas.Lo que vino fue historia, vivida sobre las tablas cotidianas.Desde que era adolescente dispuso salir adelante y triunfar en todo lo que...

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