La nueva biblioteca es objeto del interés y de las dudas

Blanca Archila/Jose Carlos Molina/Ernesto MejíaUn toldo protege del sol a la multitud de asistentes que quieren ingresar a la nueva Biblioteca Nacional (BINAES) edificada en el mismo predio donde se encontraba la anterior. Son las 8:50 de la mañana del lunes 20 de noviembre y la cola para ingresar está relativamente corta.El inmueble de siete pisos abrió sus puertas a la población apenas seis días atrás, acompañado de un show de drones, y, según el Gobierno, estará abierto las 24 horas del día, todos los días del año.Como ha venido sucediendo desde la inauguración, esta mañana, en la entrada, agentes del CAM, la PNC y personal identificado con chalecos neón ordenan dos colas para el ingreso: una para adultos que acompañan a niños y personas de la tercera edad; la otra, para el público general."Ahorita hay poca gente, estos días nos han dado las 12 de la noche esperando que ingresen, la gente no para de llegar", dice un agente a una señora que se queja porque habrá que esperar un par de minutos más para el ingreso. Unos pasos adelante, un grupo de niños del Hogar San Vicente de Paúl se ordena para acceder a las instalaciones. Un joven que forma la fila aclara: "Ellos son prioridad para el gobierno, son niños abandonados", dice, mientras los deja pasar con facilidad.En las afueras del inmueble, se puede ver aún a trabajadores asiáticos identificados con el nombre Yanjian en sus camisas, la empresa china de ingeniería y construcción que estuvo a cargo del proyecto. Limpian ventanas, cambian lámparas, colocan cámaras de seguridad, o solamente se mueven en grupos para observar detalles.Al costado izquierdo de la entrada principal se ubica una rampa eléctrica que sirve de apoyo para el ingreso de coches para bebés o para personas en sillas de rueda.Sobre las gradas del acceso principal, edificado en mármol blanco, se puede ver el escudo de El Salvador junto al logotipo de la BINAES en color azul, y a su lado, en luces rojas, el imagotipo que deja claro el origen del edificio: "Asistencia de China, para un futuro compartido".Para ingresar es necesario que todos los visitantes pasen por un detector de metales y dejen sus artículos personales en los casilleros. La biblioteca no permite el ingreso de comida, bebidas, ni bolsos grandes.Los casilleros se encuentran en el primer nivel, donde está ubicado el vestíbulo. Detrás del área de información, aunque sin ningún tipo de referencia, es posible apreciar ahora el mural-mosaico del artista Carlos...

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