'La popularidad puede deslegitimar la legalidad'

 
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Gabriel Campos MadridQue un gobierno sea altamente popular es un beneficio para la democracia, pero en contextos de retórica polarizante, que deslegitima el pasado y a cualquier actor que tiene que ver con un proceso previo es preocupante, dijo ayer Miriam Kornblith, directora para América Latina y el Caribe de la Fundación Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés), durante el foro "El Salvador, ¿encrucijada democrática? El impacto de la Pandemia", el cual fue organizado por la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES).En el foro también participaron José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rigth Watch y Cynthia Arnson, directora del Programa Latinoamericano del Woodrow Wilson International Center for Scholars.Para Kornblith también son signos de preocupación las diversas actuaciones que ha tenido a nivel interno el presidente de la república Nayib Bukele como las confrontaciones con otros poderes del Estado, al tiempo que mencionó que existen algunas similitudes con lo acontecido, en otros países, como Venezuela."Es una situación muy preocupante (la de El Salvador) que se asemeja a Venezuela donde se valora solo la popularidad por encima de valores de la democracia como legitimidad y la legalidad. En condiciones de este tipo de popularidad se pueden justificar decisiones o actuaciones políticas porque el presidente es popular y desestimar la legitimidad y el control del poder público porque un presidente popular se pone por encima de la legalidad y la legitimidad", mencionó.Por su parte, Vivanco, quien en reiteradas ocasiones ha criticado decisiones de Bukele en defensa de los derechos humanos, añadió que las actuaciones del presidente se han visto ya...

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