La sonrisa es la huella más atractiva que podemos dejar...

Kalena de VeladoColumnista de LA PRENSA GRÁFICASiendo que el amor es uno de los puntos principales en el juego de la felicidad humana, me parece un buen ejercicio diario para reinventar la marca personal reflexionar sobre el arte de amar con la idea que no se quede en una definición aparentemente abstracta, ideológica e inútil, sino que podamos mostrarlo en nuestra conducta hacia la familia, los colegas, los compatriotas y a toda la humanidad.Lo ideal sería que cuando la gente se encuentre por primera vez con otra pudiera entender que la presencia o imagen personal que percibe de alguien es una idea inicial de lo que ella o él es de verdad, de tal manera que sea después capaz de encontrar detrás su sinigual esencia. Esta primera impresión, o se va confirmando con el trato y amistad frecuente o se convierte en decepción cuando no coincide con la primera impresión al conocernos.Creo que la mirada primera o encuentro con una persona debería ir más allá de la apariencia física para poder conectar o comunicarse íntimamente, pero esto lamentablemente no es siempre así. Aquí es donde la marca personal, como lenguaje no verbal, ha de ser un intento por transparentar mejor la luz interior, perfeccionada, que remita a la persona detrás de la esencia y naturaleza humana. "La persona humana más que un ente es un co-existente, pero carente de réplica en su interior y por ello abierto intrínseca y esencialmente hacia fuera... El hombre carece de réplica, pero en su lugar dispone de esencia; en particular para manifestarse y aportar... La co-existencia carece de réplica, pero no de esencia, esto es, no carece de esencia en tanto que carece de réplica".En el libro más leído del mundo aparece la descripción del mejor tipo de amor, según Pablo de Tarso, quien la comparte con sus amigos que viven en la ciudad de Corinto, que era el lugar cosmopolita de su época. Ahora, en general, todos los cristianos usualmente la recitan en la celebración de los matrimonios: "El amor es paciente, es servicial; el amor no tiene envidia, no hace alarde, no es arrogante, no obra con dureza, no busca su propio interés, no se irrita, no lleva cuentas del mal, no se alegra de la injusticia, sino que goza con...

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